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Las cooperativas juveniles en las tierras confiscadas a la mafia
Cuentan que antes en este lugar no se movía una hoja sin que il capo di capi Salvatore “Toto” Riina lo supiera. Hoy el trigo y las uvas crecen sin pedir permiso en los campos confiscados al legendario “padrino” y llegarán a la mesa de los italianos en forma de pasta y vino “antimafia”.
La responsable de la nueva moda de productos antimafia es Libera Terra (Tierra Libre, en italiano), una cooperativa instalada en el huerto de Riina para demostrar que los jóvenes sicilianos están perdiéndole el respeto a la Cosa Nostra.
“Seguramente algo está cambiando, porque estos terrenos estaban antes en manos de mafiosos – el presidente de Libera Terra, Gianluca Faraone–. Estamos recogiendo los frutos de una década de lucha antimafia. La pregunta que muchos nos hacemos es si en este preciso momento se están sentando las bases para continuar avanzando.”
Algunos sospechan que mientras una nueva generación de italianos desafía al crimen organizado, una nueva generación de mafiosi, de la que poco o nada se sabe, está reemplazando silenciosamente a veteranos como Riina –máximo líder de la mafia siciliana desde 1974 hasta enero de 1993, cuando cayó en manos de la policía, luego de 23 años de clandestinidad–, condenado a varias cadenas perpetuas.
Libera Terra explota un área de 180 hectáreas confiscadas a la Cosa Nostra.
“Nuestro primer producto es una pasta artesanal fabricada con trigo plantado en estos terrenos de la mafia –explica Faraone, un ingeniero agrónomo de 28 años–. La denominación antimafia no es un elemento de marketing, es información que damos al consumidor. Queremos que el verdadero mercadeo sea la calidad de la pasta.”
Pero eso no es todo. La casa de Riina en Corleone, una pintoresca ciudad situada 75 kilómetros al sur de Palermo inmortalizada por Francis Ford Coppola en su saga “El Padrino”, fue convertida en una escuela de agricultura y un hotel abrirá pronto sus puertas en otra mansión del capo.
En Monreale, a las puertas de Palermo, otra cooperativa fabrica vino de los viñedos confiscados a Romualdo Agrigento, un notorio uomo d’onore (hombre de honor), como gustan llamarse los mafiosos. En Castelvetrano, la costa sur de Sicilia, ex drogadictos en rehabilitación producen aceite de oliva “antimafia” en una hacienda de Bernardo Provenzano, un poderoso padrino fugitivo desde hace 40 años.
Una ley aprobada a comienzos de los años 80 y reforzada una década después permite a las autoridades confiscar propiedades de los mafiosos. En los últimos años, 865 haciendas expropiadas y valoradas en unos 120 millones de dólares fueron puestas en manos de emprendedores como Faraone.
“Es una cifra mínima comparada con el volumen de los negocios del crimen organizado, pero al mismo tiempo tiene un importante valor, pues devuelve a la comunidad lo que la mafia le había arrebatado”, sostiene la organización Libera, que patrocina iniciativas como Libera Terra.
La “mafia invisible”
Pero no todo ha sido fácil para Faraone y sus 15 socios de la cooperativa. La “omertà” (la ley del silencio) y la complicidad que encubre desde hace siglos los negocios de la mafia, les ha jugado algunas malas pasadas, como cuando los vecinos dejaban que sus ovejas destruyeran el trigo recién sembrado.
“En realidad el mayor problema es el reclutamiento de la mano de obra –explica–. A veces encontramos gente que tiene temor más o menos evidente de trabajar en estos terrenos. Lo verificamos cotidianamente.”
Sin embargo, aunque las cosas estén cambiando, cualquier siciliano sabe por experiencia que la calma anuncia tormenta.
“El peor error que podemos cometer es pensar que la mafia está perdiendo terreno –ha dicho el procurador jefe de Palermo, Piero Grasso–. En realidad es más peligrosa cuando está en silencio, porque quiere decir que está aprovechando para organizarse, reestructurarse y meterse en grandes negocios.”
No a la venta de los bienes confiscados: “Nada de regalos para la mafia, los bienes confiscados son cosa nostra”
Trece años atrás, más de un millón de ciudadanos firmaron la petición que solicitaba al Parlamento que aprobara una ley para el uso social de los bienes confiscados a la mafia.
Hoy ese proyecto convertido en ley, puede ser traicionado por una enmienda presentada al Senado en la ley financiaria, que prevé la venta de los bienes que no son utilizados en un plazo de tres a seis meses.
Es fácil imaginar, gracias a la capacidad de las organizaciones mafiosas para encubrir sus actividades, que serán ellos los que se presentarán para recuperar un patrimonio símbolo de su poder.
La venta de esos bienes significará que el Estado se rinde frente a la posibilidad de garantizar su uso social
Por todo esto, Don Luigi Ciotti, el sacerdote fundador de Libera, ha puesto en marcha un operativo para juntar firmas, reclamando que la ley sea respetada, se den más facilidades para la utilización de las tierras y se destine a los familiares de las víctimas por acciones mafiosas, parte de ese capital confiscado.
“Pero no vendamos esos bienes que representan una señal de rescate de una Italia digna, honesta y con coraje. Esos bienes son `cosa nostra´”, dice Don Ciotti
Firme on line: http://www.libera.it/flex/cm/pages/ServeBLOB.php/L/IT/IDPagina/1780
www.libera.it
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